Elx

Nos encontramos a veinte kilómetros al sur de la capital de la provincia de Alicante. Entre un terreno prácticamente desértico, de repente nos encontramos algo que parece un espejismo. Sin embargo, el paraje a base de palmeras es bien real. Nos encontramos en Elche (Elx), fundada por lo menos en el Eneolítico (estamos hablando de hace 20.000 años) y con numerosos restos del pasado, como demuestra el yacimiento arequeológico de l’Alcudia. De gran importancia ya en tiempos de los iberos, que la bautizaron con el nombre de Heliké, fueron ellos los autores de la celebérrima Dama de Elche (encontrada en 1897 por un chaval de catorce años que ayudaba a su padre en la finca), otro de los iconos más representativos de la ciudad (junto con los ya citados palmerales y el famoso Misteri). Después vendrían cartagineses, romanos (que le concediron el privilegio de acuñar moneda propia, pues la consideraron de la misma categoría que Valencia), y los árabes, que cambiaron la ubicación del emplazamiento de l’Alcudia a donde se encuentra la ciudad actual.

Luego llegó Jaime I, incorporándolo a la Corona de Aragón en 1265. En aquel entonces, los cristianos vivían en un arrabal exterior a los muros de la ciudad (La Pobla de Sant Jordi), fundado unos años antes, mientras que en el interior lo hacían los musulmanes. Entonces la situación se invirtió con la Reconquista, y los musulmanes se marcharon a la Pobla, que cambió su nombre por el de “la morería” o raval de Sant Joan durante la Edad Media.

Siglos después, Elche padeció una larga crisis provocada por la expulsión de los moriscos y la consabida depresión demográfica originada, y agravada por el apoyo al candidato perdedor durante la guerra de Sucesión (el archiduque Carlos de Austria frente a Felipe V).

Actualmente, la industria del calzado sigue siendo de vital importancia para la ciudad (hoy la 3ª de la Comunitat Valenciana), si bien menos que durante el siglo XX, tal vez por la competencia asiática, y también quedan muestras de su pasado eminentemente agrícola con productos de secano como almendras, de regadío como cítricos y, como no, los imprescindibles dátiles. Pero actualmente, sin duda, ha sabido aprovechar el excepcional patrimonio histórico y natural (entre el que, además de sus palmerales, figuran excelentes y numerosas playas) como atractivo turístico, beneficiándose además del aeropuerto internacional con que cuenta en su término (l’Altet).

Desgraciadamente, en la actualidad no podemos contemplar la Dama de Elche en su ciudad natal, ya que se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid. No obstante, son numerosísimos los atractivos que aquí podremos contemplar. Alguno de ellos de carácter inmaterial, como el famoso Misteri d’Elx, una escenificación, con música gregoriana, de versos medievales en catalán antiguo que representan la muerte y posterior asunción de la Virgen (Mare de Déu), interpretada siempre por actores de la propia ciudad, que viene representándose desde dicha época el 14 y 15 de agosto y declarado Obra Inmaterial de la Humanidad en 2001.

De obligada visita son también los palmerales, o El Palmeral con mayúsculas, declarado también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y el denominado Huerto del Cura, un inmenso jardín de 13.000 metros cuadrados con un millar de palmeras, entre las que destaca un ejemplar con siete brazos originados todos en el mismo tronco, amén de otras muchas especies vegetales.

En el Museo de l’Alcúdia podemos encontrar todos los restos arqueológicos encontrados en dicho yacimiento a lo largo de las numerosas excavaciones que en él se han realizado. Entre otros museos dignos de mención encontraremos, además, el Arqueológico Municipal, el de Arte Contemporáneo con importantes obras pictóricas y el Museo Escolar Agrícola, con elementos de la cultura rural de la zona. El Palmeral, además, también tiene su museo.

La iglesia de la Merced, la Lonja, el Ayuntamiento, la espectacular fortaleza árabe con su torre de Calahorra (de los siglos XII-XIII, Monumento Nacional desde 1961), los baños árabes también de este periodo o la basílica de Santa María, empezada en 1672 y terminada en 1784, y otros muchos más atractivos, como la interesante vida nocturna y sus 9 km en seis playas con Bandera Azul (una de ellas nudista), hacen de Elche una ciudad que el turista en la Comunitat Valenciana no se puede perder.