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El BCE rechaza el plan del Gobierno para rescatar Bankia

Logotipo de Bancaixa

Logotipo de Bancaja/Bancaixa, hoy integrada en Bankia, y que a su vez se corresponde con parte de la que fuera la Caja de Ahorros de Valencia

El plan del Gobierno para rescatar Bankia (integrada por la que fuera la principal caja de ahorros de la Comunitat Valenciana, Bancaja) pretendiendo que el Banco Central Europeo aportara el dinero ha sido rechazado sin rodeos por éste definiéndolo como “inaceptable”, según informa el Financial Times.

Las noticias sobre el rechazo se han recibido mientras España tiene que afrontar unos elevadísimos intereses por colocar su deuda en los mercados, tratando de convencer a los inversores de que puede contener los problemas de un sector bancario con un lastre de 180.000 millones de euros en préstamos inmobiliarios incobrables (en buena parte aportados por el modelo turístico valenciano de costa y ladrillo) y con el director del Banco de España marchándose anticipadamente según se ha sabido este mismo miércoles.

Madrid ha estado planteándose este fin de semana la poco ortodoxa idea de recapitalizar Bankia inyectando unos 25.000 millones de euros de deuda soberana en su compañía matriz, que posteriormente hubieran podido ser transformados en dinero en efectivo en la “ventanilla” de refinanciación a tres meses que ofrece el BCE , evitando así la necesidad de tener que conseguir dinero directamente en los mercados financieros.

El BCE ha indicado a Madrid que la inyección de capital necesaria para Bankia y sus planes corrían el peligro de violar una prohibición de la UE sobre la “financiación monetaria”, o la financiación de gobiernos por parte de los bancos centrales, según dos funcionarios de la Unión Europea.

Las noticias de la enérgica respuesta por parte del BCE han aparecido al mismo tiempo que el Banco de España anunció que Miguel Ángel Fernández Ordóñez, su gobernador, finalizaría su mandato a finales de la semana próxima, un mes antes de lo previsto. Fernández Ordóndez, nombrado por el anterior gobierno socialista, ha sido objeto de ataques cada vez con más frecuencia por parte de los políticos debido a su incapacidad para prevenir la crisis bancaria del país.

El rechazo del BCE hace que sea más improbable la propuesta de Madrid para solucionar la crisis, que está elevando sus costes de endeudamiento a niveles insostenibles, de pretender que el BCE se convierta en un prestamista de última instancia para el Gobierno. Los bonos de deuda soberana del Estado a 10 años superaron el 6,5 por ciento de interés el lunes y el martes esta cifra a penas bajó un poco.

Altos funcionarios del gobierno en Madrid argumentan que los rescates de Portugal, Grecia e Irlanda han sido catastróficos y que España no va a ceder en su negativa a aceptar una forma similar de intervención.

Estos dijeron que el país ha puesto en marcha las reformas solicitadas por Bruselas y que ahora se le debería garantizar la ayuda por parte del BCE, o de lo contrario el futuro de la moneda única se vería amenazado. Al Gobierno le gustaría ver el reinicio de la política de compra de deuda por parte del BCE y desearía que el incipiente Mecanismo Europeo de Estabilidad se reinventara como un banco de fondos de rescate.

“Ahora mismo esto es como una partida de póker”, advirtió un consejero del gobierno, “y no creo que España vaya de farol”.

Bruselas se siente frustrada con el manejo de la crisis por el gobierno de Rajoy, algo que se remonta al intento del mes pasado de no cumplir, unilateralmente, los objetivos de déficit marcados por la UE.

El reciente plan de recapitalización bancaria ha reavivado esos mismos temores, socavando las aseveraciones de España de que sería capaz de refinanciar su sector bancario por sí misma, ya fuera a través del sector privado o con el dinero del gobierno español. Estos temores sobre la solvencia crediticia de España podría acarrear su expulsión de los mercados de capital.

El BCE está decidido a no repetir sus malas experiencias con el manejo de la crisis bancaria irlandesa y ha presionado a Madrid para que les consulte antes de decidir cualquier nueva medida.

Hasta última hora del martes el BCE había eludido hacer ningún tipo de comentario oficial.

La incertidumbre planea cada vez más sobre los ahorradores y clientes valencianos de la que fuera Bancaixa, pues parece cada vez más difícil que ni el mismo Estado pudiera garantizar los depósitos ante una eventual quiebra de la entidad.

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